Un teléfono bloqueado es un dispositivo que tiene una restricción para funcionar solo con la red de un único operador. Aunque el hardware es tuyo, el operador controla dónde y cómo puedes utilizarlo, lo que limita tu capacidad para cambiar de proveedor, viajar libremente o elegir el servicio que mejor se adapte a tus necesidades. En la práctica, un teléfono bloqueado prioriza los intereses del operador por encima de los tuyos. Un teléfono desbloqueado hace lo contrario: te devuelve el control y trata tu dispositivo como si fuera realmente tuyo.